En un mercado cada vez más digitalizado, crear un producto digital ya no consiste simplemente en desarrollar una aplicación, diseñar una página web o lanzar una plataforma. La verdadera dificultad está en crear un producto que resuelva un problema real, resulte útil para sus usuarios, sea viable para el negocio y pueda evolucionar de forma sostenible.

Es precisamente en este punto donde entra en juego la consultoría de productos digitales.

Una consultoría de productos digitales ayuda a empresas, emprendedores y equipos tecnológicos a tomar mejores decisiones durante la creación, mejora o transformación de un producto digital. Su objetivo no es únicamente detectar errores de diseño o recomendar nuevas funcionalidades, sino analizar el producto desde una perspectiva global: negocio, usuarios, tecnología, experiencia, datos y estrategia.

En otras palabras, una consultoría de producto digital busca responder preguntas fundamentales como:

  • ¿Estamos resolviendo un problema suficientemente importante?
  • ¿Quién necesita realmente nuestro producto?
  • ¿Qué valor diferencial ofrecemos?
  • ¿Qué funcionalidades deberíamos desarrollar primero?
  • ¿Por qué los usuarios abandonan el producto?
  • ¿Cómo podemos mejorar la experiencia de usuario?
  • ¿La tecnología actual permite crecer?
  • ¿Estamos midiendo los indicadores adecuados?
  • ¿Qué deberíamos construir y qué deberíamos dejar fuera?
  • ¿Cómo podemos convertir una idea en un producto viable y escalable?

En este artículo veremos qué es una consultoría de productos digitales, qué servicios incluye, cuándo contratarla, cómo funciona, qué beneficios aporta y qué diferencias existen frente a una agencia de desarrollo o una consultoría tecnológica tradicional.


Contenido...

¿Qué es una consultoría de productos digitales?

Una consultoría de productos digitales es un servicio especializado que analiza, diseña, valida y optimiza productos digitales con el propósito de mejorar su valor para los usuarios y su rentabilidad para el negocio.

El concepto de producto digital es amplio. Puede incluir, por ejemplo:

  • Aplicaciones móviles.
  • Aplicaciones web.
  • Plataformas SaaS.
  • Marketplaces.
  • Software B2B.
  • Plataformas educativas.
  • Portales de clientes.
  • Herramientas internas.
  • Productos basados en inteligencia artificial.
  • Servicios digitales.
  • Ecosistemas digitales.
  • Suscripciones online.

La consultoría estudia el producto como un sistema completo, no como una simple pieza de software.

Por ejemplo, una empresa puede tener una aplicación técnicamente impecable y, sin embargo, tener una tasa de abandono muy elevada. En ese caso, el problema probablemente no se solucione escribiendo más código.

Puede existir un problema de propuesta de valor, onboarding, arquitectura de información, pricing, posicionamiento, experiencia de usuario o incluso de haber construido funcionalidades que los clientes nunca necesitaron.

La consultoría de producto intenta encontrar qué está impidiendo que el producto alcance sus objetivos y qué decisiones pueden generar mayor impacto.


¿Qué hace una consultoría de productos digitales?

El trabajo puede variar considerablemente dependiendo de la empresa, del producto y de su fase de desarrollo. Sin embargo, normalmente una consultoría especializada interviene en varias áreas.

1. Estrategia de producto

Una de las primeras tareas consiste en entender hacia dónde debe evolucionar el producto.

Esto implica analizar cuestiones como:

  • Objetivos empresariales.
  • Público objetivo.
  • Problemas que resuelve el producto.
  • Competencia.
  • Diferenciación.
  • Modelo de negocio.
  • Canales de adquisición.
  • Estrategia de crecimiento.
  • Prioridades de producto.

El resultado puede ser una estrategia de producto que permita al equipo tomar decisiones con mayor claridad.

Sin estrategia, los equipos suelen caer en una dinámica muy habitual: desarrollar continuamente nuevas funcionalidades sin saber si realmente contribuyen a los objetivos del negocio.

Una estrategia de producto ayuda a pasar de «¿qué podemos construir?» a «¿qué deberíamos construir y por qué?».


2. Investigación de usuarios

Un producto digital no debería diseñarse únicamente desde la perspectiva de la empresa.

Es necesario comprender a las personas que lo utilizan.

Una consultoría puede realizar investigaciones mediante:

  • Entrevistas.
  • Encuestas.
  • Tests de usabilidad.
  • Análisis de sesiones.
  • Estudios de comportamiento.
  • Investigación cualitativa.
  • Análisis de datos.
  • Customer journey.
  • Benchmarking.
  • Análisis de comentarios y reseñas.

El objetivo es descubrir necesidades, frustraciones, expectativas y comportamientos reales.

Por ejemplo, una empresa puede pensar que sus clientes necesitan una nueva funcionalidad avanzada. Sin embargo, después de entrevistar a los usuarios puede descubrir que el principal problema está en algo mucho más básico: no entienden cómo empezar a utilizar el producto.

Esta información puede cambiar completamente las prioridades del roadmap.


3. Definición de la propuesta de valor

Una parte fundamental del trabajo consiste en determinar qué valor proporciona realmente el producto.

Una propuesta de valor efectiva debería explicar con claridad:

  1. Quién es el usuario.
  2. Qué problema tiene.
  3. Cómo lo resuelve el producto.
  4. Por qué la solución es relevante.
  5. Qué diferencia al producto de otras alternativas.

Esto es especialmente importante en productos digitales nuevos.

Una empresa puede invertir meses en desarrollar una plataforma antes de comprobar si existe suficiente demanda. La consultoría puede ayudar a validar hipótesis antes de realizar grandes inversiones.


4. Diseño de la experiencia de usuario

La experiencia de usuario, o UX, es otra de las áreas centrales.

No se trata simplemente de conseguir que una interfaz sea bonita. El objetivo es que el producto sea comprensible, útil, accesible y eficiente.

Una consultoría puede analizar:

  • Arquitectura de información.
  • Navegación.
  • Flujos de usuario.
  • Procesos de registro.
  • Onboarding.
  • Formularios.
  • Conversión.
  • Accesibilidad.
  • Interacciones.
  • Diseño responsive.
  • Jerarquía visual.

Por ejemplo, si una aplicación tiene muchos usuarios que comienzan el registro pero no lo terminan, un análisis UX puede identificar en qué punto abandonan y por qué.

La solución podría ser simplificar el formulario, explicar mejor el beneficio, eliminar pasos innecesarios o mejorar la comunicación.


5. Auditoría de un producto digital existente

No todas las consultorías comienzan con una idea desde cero.

Muchas empresas ya tienen un producto funcionando, pero necesitan saber por qué no está funcionando tan bien como esperaban.

En estos casos puede realizarse una auditoría integral.

Una auditoría de producto puede estudiar:

Negocio

  • Modelo de ingresos.
  • Pricing.
  • Conversión.
  • Retención.
  • Costes.
  • Canales de adquisición.

Usuario

  • Necesidades.
  • Segmentos.
  • Comportamiento.
  • Satisfacción.
  • Fricciones.

UX

  • Usabilidad.
  • Navegación.
  • Flujos.
  • Accesibilidad.
  • Interfaz.

Tecnología

  • Arquitectura.
  • Rendimiento.
  • Seguridad.
  • Escalabilidad.
  • Deuda técnica.

Datos

  • Instrumentación.
  • Eventos.
  • KPIs.
  • Embudos.
  • Retención.

El objetivo es obtener una visión global del estado del producto.


6. Definición y priorización del roadmap

Uno de los problemas más frecuentes en equipos de producto es tener demasiadas ideas y pocas prioridades claras.

El roadmap sirve para establecer qué iniciativas deben abordarse, en qué orden y con qué objetivos.

Una consultoría puede ayudar a clasificar las iniciativas según factores como:

  • Impacto esperado.
  • Esfuerzo.
  • Riesgo.
  • Coste.
  • Valor para el usuario.
  • Valor estratégico.
  • Dependencias técnicas.
  • Evidencia disponible.

No se trata necesariamente de desarrollar más.

En muchas ocasiones, una buena consultoría recomienda hacer menos cosas, pero hacerlas mejor.


7. Definición del MVP

Cuando se trata de un producto nuevo, uno de los conceptos más importantes es el MVP o Minimum Viable Product.

El objetivo de un MVP no debería ser crear una versión pobre del producto, sino construir la versión mínima que permita validar las hipótesis más importantes.

Una consultoría puede ayudar a definir:

  • Qué funcionalidades son imprescindibles.
  • Qué funcionalidades pueden esperar.
  • Qué hipótesis deben validarse.
  • Qué métricas utilizar.
  • Qué riesgos existen.
  • Qué debe quedar fuera del primer lanzamiento.

Esto reduce el riesgo de invertir grandes cantidades de tiempo y dinero en funcionalidades que después no generan valor.


¿Cuándo contratar una consultoría de productos digitales?

No existe un único momento adecuado.

Puede ser útil en diferentes fases.

Cuando solo tienes una idea

Si todavía no existe un producto, la consultoría puede ayudarte a validar la oportunidad.

En esta etapa se puede investigar el mercado, analizar usuarios, estudiar competidores y definir una primera propuesta de valor.

El objetivo es responder:

¿Merece la pena construir este producto?


Antes de desarrollar un MVP

Esta es una de las situaciones más habituales.

Antes de comenzar a programar, se puede definir:

  • Público objetivo.
  • Problema.
  • Propuesta de valor.
  • Funcionalidades.
  • User journeys.
  • MVP.
  • Arquitectura inicial.
  • KPIs.

Esto permite comenzar el desarrollo con mayor claridad.


Cuando el producto ya existe pero no crece

Una empresa puede tener miles de usuarios y, aun así, no conseguir crecer.

Puede existir un problema de:

  • Activación.
  • Retención.
  • Conversión.
  • Adquisición.
  • Pricing.
  • Producto.
  • Experiencia.

Una consultoría puede ayudar a identificar dónde está el cuello de botella.


Cuando los usuarios abandonan

La retención es una de las métricas más importantes de muchos productos digitales.

Si los usuarios prueban el producto pero dejan de utilizarlo, puede ser necesario investigar qué ocurre después del primer uso.

La consultoría puede combinar datos cuantitativos con investigación cualitativa para identificar las causas del abandono.


Cuando el producto se ha quedado obsoleto

Las necesidades de los usuarios cambian.

También cambian las tecnologías, los competidores y las expectativas de mercado.

Un producto que funcionaba bien hace cinco años puede presentar hoy problemas de experiencia, arquitectura o posicionamiento.

En estos casos puede ser necesario plantear un proceso de transformación o rediseño del producto.


¿Cómo funciona una consultoría de productos digitales?

Aunque cada proyecto es diferente, normalmente existe una metodología estructurada.

Fase 1: Descubrimiento

Primero se analiza el contexto.

Se realizan entrevistas con stakeholders, se revisa información disponible y se entienden los objetivos empresariales.

Algunas preguntas habituales son:

  • ¿Qué problema estamos intentando solucionar?
  • ¿Cuál es el objetivo de negocio?
  • ¿Quién utiliza actualmente el producto?
  • ¿Qué métricas tenemos?
  • ¿Qué problemas conocemos?
  • ¿Qué se ha intentado anteriormente?

Esta fase evita comenzar directamente con soluciones sin comprender el problema.


Fase 2: Investigación

A continuación se recopilan evidencias.

Dependiendo del proyecto pueden realizarse:

  • Entrevistas.
  • Tests.
  • Encuestas.
  • Análisis de datos.
  • Auditorías UX.
  • Análisis de competidores.
  • Investigación de mercado.

Aquí es importante diferenciar entre opiniones e información validada.

Que un directivo piense que una funcionalidad es importante no significa necesariamente que los usuarios la consideren prioritaria.


Fase 3: Diagnóstico

Con toda la información recopilada se identifican los principales problemas y oportunidades.

Por ejemplo:

El problema no es la falta de funcionalidades, sino que los nuevos usuarios no alcanzan el momento de valor durante su primera sesión.

Este tipo de diagnóstico cambia radicalmente las prioridades.

En lugar de desarrollar diez funcionalidades nuevas, puede ser mucho más rentable mejorar el onboarding.


Fase 4: Definición de soluciones

Después se diseñan posibles soluciones.

Estas pueden incluir:

  • Cambios UX.
  • Nuevas funcionalidades.
  • Eliminación de funcionalidades.
  • Cambios en procesos.
  • Modificaciones de pricing.
  • Mejoras técnicas.
  • Nuevos experimentos.
  • Cambios en onboarding.
  • Nuevas estrategias de adquisición.

Las soluciones deben estar relacionadas con los problemas identificados.


Fase 5: Priorización

No todas las oportunidades pueden abordarse simultáneamente.

Por eso se priorizan.

Una metodología sencilla consiste en evaluar cada iniciativa según:

Impacto × Confianza / Esfuerzo

Cuanto mayor sea el impacto esperado y menor sea el esfuerzo necesario, mayor puede ser su prioridad.

Sin embargo, las metodologías de priorización deben adaptarse al contexto. No existe una fórmula universal.


Fase 6: Roadmap

Finalmente se establece un plan de acción.

El roadmap puede organizarse por:

  • Meses.
  • Trimestres.
  • Objetivos.
  • Iniciativas.
  • Experimentos.
  • Hitos.

Un buen roadmap no debería ser simplemente una lista de funcionalidades.

Debería explicar qué objetivo se persigue y cómo sabremos si hemos tenido éxito.

Por ejemplo:

❌ «Crear nuevo onboarding.»

Mejor:

✅ «Mejorar la activación de nuevos usuarios aumentando el porcentaje de usuarios que completan la configuración inicial.»

La segunda formulación conecta la iniciativa con un resultado.


¿Qué beneficios aporta una consultoría de producto digital?

Reduce el riesgo

Crear un producto digital implica inversión.

Antes de gastar recursos en desarrollo, una consultoría puede ayudar a validar las hipótesis más importantes.

Esto no elimina el riesgo, pero puede reducir considerablemente la incertidumbre.


Mejora la toma de decisiones

Los equipos suelen tener muchas opiniones diferentes.

Producto quiere una cosa, marketing otra, tecnología otra y dirección otra.

La consultoría introduce una metodología basada en objetivos, investigación y evidencia.


Ayuda a centrarse en el usuario

Las empresas pueden terminar diseñando productos alrededor de sus procesos internos.

Una consultoría de producto vuelve a colocar al usuario en el centro.


Evita desarrollar funcionalidades innecesarias

Una funcionalidad que nadie utiliza tiene un coste doble:

  1. Cuesta dinero desarrollarla.
  2. Aumenta la complejidad del producto.

La simplicidad puede ser una ventaja competitiva.


Alinea negocio, diseño y tecnología

Uno de los mayores beneficios es conectar tres perspectivas que muchas veces funcionan separadas:

Negocio + Usuario + Tecnología

Un producto exitoso necesita que las tres sean compatibles.

Una solución puede ser técnicamente excelente, pero poco rentable.

Puede ser rentable, pero difícil de utilizar.

Puede ser atractiva para los usuarios, pero imposible de mantener técnicamente.

El trabajo de producto consiste en encontrar el equilibrio.


Diferencia entre consultoría de producto y agencia de desarrollo

Aunque pueden trabajar juntas, no son lo mismo.

Una agencia de desarrollo suele centrarse principalmente en construir el producto.

Una consultoría de producto se centra en decidir qué producto construir, por qué, para quién y cómo debe evolucionar.

Por supuesto, existen empresas que ofrecen ambos servicios.

La diferencia fundamental está en el enfoque.

Podemos simplificarlo así:

Consultoría de producto Agencia de desarrollo
Define problemas Implementa soluciones
Investiga usuarios Programa funcionalidades
Define estrategia Desarrolla software
Prioriza Ejecuta
Diseña roadmap Construye
Valida hipótesis Entrega funcionalidades
Analiza métricas Puede implementar analítica

En muchos proyectos, la combinación de ambas disciplinas es especialmente potente.


Diferencia entre consultoría de producto y consultoría tecnológica

También es importante distinguirlas.

Una consultoría tecnológica suele centrarse en aspectos como:

  • Arquitectura.
  • Infraestructura.
  • Cloud.
  • Ciberseguridad.
  • Integraciones.
  • Sistemas.
  • Migraciones.
  • Rendimiento.

La consultoría de producto incorpora la tecnología, pero desde una perspectiva más amplia.

La pregunta no es únicamente:

«¿Cómo podemos construir esto?»

También es:

«¿Deberíamos construirlo?»

Esta diferencia parece pequeña, pero tiene enormes implicaciones.


¿Qué profesionales participan en una consultoría de productos digitales?

Dependiendo del proyecto, puede intervenir un equipo multidisciplinar formado por:

Product Manager

Define objetivos, estrategia y prioridades del producto.

Product Designer

Trabaja en experiencia de usuario, interacción y diseño de interfaces.

UX Researcher

Investiga necesidades y comportamientos de los usuarios.

Analista de datos

Ayuda a interpretar métricas y comportamiento cuantitativo.

Arquitecto o ingeniero de software

Evalúa las implicaciones técnicas de las decisiones de producto.

Especialista en negocio

Analiza mercado, modelo de negocio y oportunidades de crecimiento.

La combinación exacta depende de la complejidad del proyecto.


¿Cuánto cuesta una consultoría de productos digitales?

No existe un precio universal.

El coste depende de variables como:

  • Tamaño del producto.
  • Número de usuarios.
  • Complejidad.
  • Alcance.
  • Número de mercados.
  • Cantidad de investigación.
  • Duración del proyecto.
  • Número de perfiles involucrados.
  • Profundidad de la auditoría.

Una auditoría puntual puede ser relativamente acotada, mientras que una consultoría estratégica de varios meses puede implicar un equipo completo.

Por este motivo, es recomendable solicitar una propuesta basada en objetivos y alcance, no únicamente en horas.


¿Cómo elegir una buena consultoría de productos digitales?

Antes de contratar una empresa o profesional, conviene evaluar varios aspectos.

1. Experiencia real en producto

No es suficiente con saber diseñar interfaces o desarrollar software.

Busca experiencia demostrable en creación y evolución de productos.


2. Capacidad de investigación

Una buena consultoría debería poder explicar cómo obtiene información de usuarios y clientes.

Desconfía de las soluciones basadas exclusivamente en opiniones.


3. Enfoque orientado a resultados

Pregúntate si la consultoría habla únicamente de entregables o también de resultados.

Un buen proyecto debería conectar el trabajo con objetivos empresariales.


4. Capacidad multidisciplinar

El producto está en la intersección de negocio, diseño, tecnología y datos.

Un equipo excesivamente especializado en una sola área puede ofrecer una visión incompleta.


5. Transparencia

La consultoría debería explicar:

  • Qué va a analizar.
  • Qué metodología utilizará.
  • Qué entregables proporcionará.
  • Qué información necesita.
  • Qué limitaciones existen.
  • Cómo se medirá el éxito.

Errores frecuentes al desarrollar productos digitales

Una consultoría también puede ayudar a evitar errores habituales.

Construir antes de validar

Es uno de los errores más caros.

Se desarrolla durante meses y posteriormente se descubre que la demanda era menor de la esperada.


Escuchar únicamente al cliente más ruidoso

El usuario que más reclama una funcionalidad no necesariamente representa a toda la base de clientes.

Las decisiones deben apoyarse en una visión más amplia.


Confundir funcionalidades con valor

Más funcionalidades no significa necesariamente más valor.

Un producto puede mejorar eliminando opciones.


Ignorar la tecnología

Las decisiones de producto tienen consecuencias técnicas.

No considerar arquitectura, rendimiento, seguridad o escalabilidad desde el principio puede generar problemas importantes posteriormente.


Medir únicamente registros

Conseguir usuarios no significa que el producto tenga éxito.

Dependiendo del modelo, puede ser necesario analizar:

  • Activación.
  • Retención.
  • Conversión.
  • Uso recurrente.
  • Ingresos.
  • Churn.
  • Customer Lifetime Value.
  • Coste de adquisición.

Las métricas deben estar vinculadas al modelo de negocio.


¿Qué entregables puede proporcionar una consultoría?

Los entregables dependen del proyecto, pero pueden incluir:

  • Informe de auditoría.
  • Investigación de usuarios.
  • Personas.
  • Customer journey.
  • Mapa de experiencia.
  • Análisis competitivo.
  • Propuesta de valor.
  • Product strategy.
  • Definición de MVP.
  • Arquitectura de información.
  • Wireframes.
  • Prototipos.
  • Diseño UX/UI.
  • Backlog priorizado.
  • Roadmap.
  • Framework de métricas.
  • Plan de experimentación.
  • Recomendaciones técnicas.

No todos los proyectos necesitan todos estos documentos.

De hecho, una consultoría eficiente debería evitar generar documentación simplemente por generar documentación.

El objetivo es facilitar decisiones y ejecución.


El papel de los datos en una consultoría de producto

Los datos permiten entender qué está ocurriendo.

Pero los datos por sí solos no siempre explican por qué ocurre.

Por eso resulta especialmente útil combinar:

Datos cuantitativos + investigación cualitativa

Por ejemplo:

Los datos pueden mostrar que el 60 % de los usuarios abandona un proceso determinado.

Las entrevistas y tests pueden revelar que el motivo es que una determinada instrucción resulta confusa.

Ambas perspectivas juntas permiten tomar mejores decisiones.


Consultoría de productos digitales e inteligencia artificial

La inteligencia artificial está transformando rápidamente la creación de productos digitales.

Actualmente puede formar parte del producto como:

  • Asistente virtual.
  • Motor de recomendación.
  • Generador de contenido.
  • Sistema de búsqueda inteligente.
  • Automatización.
  • Clasificación.
  • Personalización.
  • Análisis de información.
  • Agente autónomo.

Pero incorporar inteligencia artificial no debería convertirse en un objetivo en sí mismo.

La pregunta adecuada no es:

«¿Dónde podemos poner IA?»

Sino:

«¿Existe un problema del usuario que pueda resolverse mejor utilizando IA?»

Una consultoría de producto puede ayudar precisamente a evaluar esta cuestión y determinar dónde tiene sentido introducir inteligencia artificial y dónde no.


El futuro de la consultoría de productos digitales

La consultoría de producto está evolucionando junto con el propio mercado digital.

Durante años, gran parte del trabajo se concentró en lanzar productos.

Actualmente, el reto es diferente.

Existe una enorme cantidad de software, aplicaciones y plataformas. Por eso, la ventaja competitiva depende cada vez más de:

  • Comprender mejor al usuario.
  • Experimentar rápidamente.
  • Tomar decisiones basadas en datos.
  • Crear experiencias excelentes.
  • Automatizar procesos.
  • Utilizar correctamente la inteligencia artificial.
  • Construir productos sostenibles.
  • Adaptarse rápidamente al mercado.

En este contexto, la consultoría de producto deja de ser únicamente un servicio previo al desarrollo.

Puede convertirse en un socio estratégico durante todo el ciclo de vida del producto.


¿Merece la pena contratar una consultoría de productos digitales?

La respuesta depende del proyecto.

Si una empresa tiene un equipo de producto muy experimentado, buenos datos, investigación continua y procesos sólidos, quizá no necesite apoyo externo de manera permanente.

Sin embargo, una consultoría puede aportar mucho valor cuando:

  • Se está creando un producto nuevo.
  • Existe incertidumbre sobre qué construir.
  • El producto no consigue crecer.
  • Hay problemas de conversión o retención.
  • El equipo no está alineado.
  • Existe un roadmap demasiado grande.
  • Se necesita redefinir la propuesta de valor.
  • El producto necesita un rediseño.
  • Se quiere entrar en un nuevo mercado.
  • Se necesita evaluar una oportunidad de inteligencia artificial.
  • La organización está realizando una transformación digital.

La cuestión fundamental no es si una consultoría es cara o barata.

La pregunta correcta es:

¿Cuánto cuesta tomar una mala decisión de producto?

Desarrollar durante seis meses una funcionalidad que nadie utiliza puede ser mucho más caro que invertir previamente en unas semanas de investigación y estrategia.


Conclusión: la consultoría de productos digitales consiste en tomar mejores decisiones

Una consultoría de productos digitales no consiste simplemente en diseñar pantallas, crear documentos o elaborar una lista de funcionalidades.

Su verdadero objetivo es reducir incertidumbre y aumentar las probabilidades de crear un producto que genere valor.

Para conseguirlo, combina estrategia, investigación de usuarios, diseño, tecnología, negocio y datos.

El proceso puede comenzar con una pregunta aparentemente sencilla:

«¿Qué deberíamos construir?»

Pero una buena consultoría profundiza mucho más:

¿Para quién? ¿Qué problema solucionamos? ¿Es realmente importante? ¿Cómo podemos demostrarlo? ¿Cuál es la solución más sencilla? ¿Cómo sabemos si funciona? ¿Qué debemos priorizar? ¿Cómo puede crecer el producto?

Esta forma de trabajar permite cambiar el foco.

En lugar de medir el éxito por la cantidad de funcionalidades desarrolladas, se empieza a medir por el valor generado.

Y esa es probablemente la diferencia más importante entre construir software y construir un producto digital.

Un producto digital exitoso no es necesariamente el que tiene más funcionalidades, el diseño más espectacular o la tecnología más sofisticada.

Es el que consigue resolver un problema relevante para un grupo de usuarios de una manera suficientemente buena, sostenible y rentable.

Por eso, cuando existe incertidumbre sobre qué construir, para quién o cómo hacerlo crecer, una consultoría de productos digitales puede convertirse en una herramienta estratégica para reducir riesgos, acelerar el aprendizaje y tomar mejores decisiones de producto.